El cáncer es una enfermedad devastadora que afecta a millones de personas en todo el mundo.


Sin embargo, aún existe cierta confusión en torno a si el cáncer adelgaza o engorda a quienes lo padecen. En este artículo, desentrañaremos los mitos y realidades sobre el impacto del cáncer en el peso corporal, para ayudarte a comprender mejor esta enfermedad y sus efectos en el cuerpo.

Descubre la verdad: ¿el cáncer adelgaza o engorda?

Es común escuchar la creencia de que el cáncer siempre provoca pérdida de peso en quienes lo padecen. Si bien es cierto que muchos pacientes experimentan una disminución en su peso durante el tratamiento, esto no es una regla general. La realidad es que el impacto del cáncer en el peso corporal puede variar según el tipo de cáncer, su ubicación y la etapa en la que se encuentre. Algunos tipos de cáncer, como el de mama o próstata, pueden incluso provocar un aumento de peso debido a las terapias hormonales o la retención de líquidos.

Por otro lado, la pérdida de peso asociada al cáncer no siempre es un indicador positivo. A menudo, la pérdida de peso involuntaria puede deberse a la pérdida de masa muscular y no a la eliminación de grasa, lo que puede debilitar aún más al paciente y afectar su calidad de vida. Es importante recordar que la nutrición juega un papel crucial en el tratamiento del cáncer, y mantener un peso saludable puede contribuir a una mejor respuesta al tratamiento y una recuperación más rápida.

Mitos y realidades sobre el impacto del cáncer en el peso corporal

Es fundamental desmitificar la idea de que la pérdida de peso siempre es un signo de la progresión del cáncer. De hecho, en algunos casos, el aumento de peso puede ser un síntoma de complicaciones relacionadas con la enfermedad, como la inflamación o la acumulación de líquidos. Es importante que los pacientes y sus familias estén informados sobre los diferentes factores que pueden influir en el peso durante el tratamiento del cáncer, para poder abordarlos de manera adecuada y prevenir posibles complicaciones.

En resumen, el impacto del cáncer en el peso corporal es variado y puede depender de múltiples factores. Es fundamental mantener una comunicación abierta con el equipo médico y seguir una dieta equilibrada para garantizar un buen estado nutricional durante el tratamiento. La clave está en abordar cada caso de manera individualizada y adaptar las estrategias de manejo del peso a las necesidades específicas de cada paciente. Recordemos que el peso no es un indicador absoluto de la progresión del cáncer, y que la salud y el bienestar del paciente deben ser siempre la prioridad.

En conclusión, es importante desmitificar la idea de que el cáncer siempre adelgaza o engorda a quienes lo padecen. Cada caso es único y requiere una evaluación individualizada para poder abordar de manera adecuada los posibles cambios en el peso corporal. Mantener una alimentación saludable y seguir las recomendaciones del equipo médico son clave para garantizar el bienestar del paciente durante el tratamiento del cáncer. Recordemos que la salud es lo más importante, y debemos estar informados y preparados para afrontar cualquier desafío que esta enfermedad nos presente.


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